El vuelo que desata el silencio

Ser como una pajarita,
detenida, viva, suspendida y cantando.
Sólo con el movimiento de mi mirada sobre una rama.
Y el vuelo que desata el silencio.

A veces en mi espacio, donde han nacido las más puras y hermosas formas del movimiento, llego a comprender el silencio.

Colores resuenan con mis notas tristes
en la hora  de detener el corazón para abrazarlo hasta que quede libre de todo peso, de toda rutina…

Hoy te describo espacio vacío, taller de mis momentos frescos donde confecciono aire de felicidad.

Hoy abrazo el vacío  y sin duda no hay reclamos, ni deudas, ni dudas.
Dimos lo que pudimos cuerpo y seguimos dando lo que podemos.
Soñamos lo que vivimos, lo que somos...

Y a veces ser la nota que desata el silencio.


Al amigo perro


Tu pequeño movimiento y mi calma que llegaba,  me dijeron que no eras de piedra y que tenías vida.
Observé las líneas de tu pequeño cuerpo. Rectas, directas y atentas. La acción sin movimiento. Pero listo para romper con los discursos y seguir con tu movimiento.
Sé que tienes mucho de animal  cuadrúpedo, porque lo eres. Pero sé que eres el único de esta noche que me obligó a sacar mi libreta de apuntes y mi lapicero de colores para escribir mientras caminaba. Sí, escribir sobre ti.
Perro; imagen callejera, inspiración verdadera, historia pasajera… como pasajeras son las flores y recordados sus colores. No eres bello como una de ellas pero has tenido los movimientos exactos.
Ahora me voy a alinear mi columna una vez más, para recordar y para revisar mi tarea. Para ver columnas amigas cumpliendo su tarea también. Cada quien tiene su tarea y su ritmo auténtico.

Gracias amigo perro callejero por hacerme recordar la grandeza y el alivio del esfuerzo y la voluntad.

Un tigre y su sencillez


Cesar en el pueblo...
Como Silvio en El Rosedal te encuentras enamorado de tu soledad.
Grande y humilde... la belleza de la sencillez.
Con ilusión en la infancia que siempre aflora de tu corazón. Tu corazón de líneas y caminos bordados por tu bondad, esa que brota del maravilloso verdor de tus ojos.
Eres Cesar en el pueblo. De ese que tanto añoramos y a donde siempre llegaremos. Donde se cobijará nuestra vida e historia. Curando y sanando el dolor de esas semillas secas, duras e inesperadas que llegaron a plantarse en nuestro camino, en tu camino.
Pero también sonreímos por el buen camino que plantamos y cosechamos y volvemos a plantar. Limpiando caminos para las historias de nuestro árbol.
Eres como el tigre de la historia que voy escribiendo, con la sabiduría de los años, la sabiduría de lo verdaderamente respirado… mi extraño tío Tigre
Y es que como escribió Ribeyro, “La vida no podía ser esa cosa que se nos imponía…”


Tío Tigre gracias por estar, por tus abrazos y esa silenciosa energía  de colores y amor. 




Tras las botas de Lupita


Escucho quebrarse una astilla
y no es por gusto
me cuenta, me avisa y me despierta.

Así me despiertas  cuando no hay mañanita en mis ojos.
Con el sonido de tus pequeños huesos que bailan la canción:
El tac  toc tic de tu corazón.

Tú que llegaste  una hermosa mañana…
Lupita, engrandece las pequeñas cosas.

El tac tac tac de tus botas
con el toc toc toc de mi corazón
y el tic tic tic de tus saltos
componen la sinfonía para la dulce rebelión.

tac toc tic… detrás está tu corazón


Con tus botas taconeas la tierra mientras te veo crecer.
A veces a lo lejos y otras cerca,
tan cerca que juntamos las manitos y bailamos, el vals de las sabias tortugas y los alegres colibríes.

Figurita  de un sinfín de colores que cada tanto me saca otros.
Frágil figurita, yo sé, estás formando tu capa de tortuguita…

Tú me quieres como a un papel, me lo dices reclamando un abrazo.
Y un portazo se escuchó dentro de mí… entendí que a pesar de los día y con razón de ellos,
tus botas y tu capa  tortuguita van a ser tu valentía para los caminos…

Has dejado restos de chocolate en tus bolsillos
pequeño indicio…

La divinidad del brillo de tus ojitos me ha cantado este día de frio y de resfrío.
Cómo silenciar esa risita tuya, si me hace viajar al más antiguo de mis planetas.
Y ahí llegaremos Lupita,
ahí nos encontraremos con todas las valientes hojitas del árbol 
de casa… 



Nocturno animado y mimado


Hace tanto que te escucho
siempre en piano
pero te reconozco en violín
... ...
siempre que es de noche
nocturno corazón.
La coraza y la casa del corazón,
con razón o sin razón.
Con el cucharón de madera muevo la sopa de la vida. . . 
nocturno, nocturno
dulce noche y buenos sueños
habitando espíritu, habitando!

(escuchando nocturno de F. Chopin y escribiendo a mi gran amistad con esta melodía) 

Película, mate, chocolate y de pronto encontrarte...


Recuerdos vivos de aquella mágica noche que vi a mi abuelo y pudimos conversar por primera vez …
luego se convirtió en pájaro Pecho Colorado y se fue volando.

La flor que llevabas aquel día, por fin la hundiste en tu pecho y tu ropa de despedida se hizo  cuerpo volátil.  Tu amor rojo intenso ahora vuela desplegando alitas que espantan el humo gris de nuestros días.
Querido abuelo  Oscar eres pájaro y aire, ya no cuerpo y flor roja, tienes alas y no brazos… ahora cantas. Aunque tú fotografía siempre estará en la colorada flor.
No dejes de cantarnos,  y de vez en cuando querido abuelo abrázame y cárgame como aquel día que dejaste de ser cuerpo y flor y te despediste siendo pájaro de pecho colorado de amor.


y a veces nos volvemos a encontrar
y a veces puedo comprender a mi también pecho colorado de amor,
como hace unos días que pude capturar la imagen de una de tus visitas. 

Foto que tomé hace una semana... gracias por aparecer...